El vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, ha hecho un llamado a la responsabilidad y concienciación ciudadana ante el próximo inicio, este fin de semana, de un periodo de veinte días de alerta de calor extraordinaria. Sanz ha calificado esta situación como «una de las más extensas y potentes de las que hemos sufrido en los últimos años», subrayando la gravedad de la situación climática que se avecina en Andalucía.
Esta advertencia se produce en un contexto preocupante, ya que se ha registrado un notable incremento en las urgencias relacionadas con las altas temperaturas y nuevas víctimas mortales. Desde Sevilla, durante una atención a medios este jueves, Sanz detalló el impacto actual de las altas temperaturas. El protocolo de la Junta de Andalucía, activo desde el pasado quince de mayo, ha registrado ya 1.268 urgencias vinculadas al calor, de las cuales 872 fueron atendidas directamente en Atención Primaria, lo que refleja la presión asistencial.
Lamentablemente, una mujer de 81 años se ha convertido en la quinta víctima mortal por golpe de calor en Sevilla y la sexta en toda Andalucía desde la activación del programa. Las autoridades sanitarias han identificado a diversos colectivos especialmente vulnerables a los efectos del calor extremo, como las personas mayores de 65 años, los enfermos crónicos y aquellos que toman medicamentos que pueden dificultar la adaptación del organismo al calor.
También son considerados de alto riesgo los menores de cuatro años y los lactantes, así como personas con trastornos de la memoria o que consumen alcohol y drogas. Se presta especial atención a quienes viven solos, sin hogar, o que tienen condiciones económicas desfavorables, y a aquellos expuestos al calor por motivos laborales o de ocio.
Para mitigar los riesgos asociados a esta alerta de calor extraordinaria, Sanidad ha recordado las recomendaciones esenciales. Se aconseja evitar la exposición directa al sol durante las horas centrales del día y, en caso de salir, hacerlo con la máxima protección: ropa ligera de colores claros, sombrero, gafas de sol y crema solar. Es fundamental mantener un buen nivel de hidratación y consumir abundantes frutas y verduras. Para quienes su trabajo implica exposición solar, se recomienda moderar el esfuerzo físico en las horas de mayor calor. Asimismo, se insiste en evitar la exposición directa al sol de bebés o menores de seis meses, dada su extrema vulnerabilidad.