La planificación de movilidad en Cádiz ha sido objeto de críticas, especialmente en lo que respecta a la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), que se considera incompleta en comparación con el ambicioso Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) presentado en 2013.
Este plan, que abarcaba 600 páginas, proponía un cambio significativo en la dinámica del tráfico urbano, priorizando el transporte público sobre el privado. Entre sus medidas destacadas se incluían el aumento de tarifas en aparcamientos del casco antiguo para desalentar el uso del coche y una reforma de la ronda de circunvalación, donde se contemplaba un solo carril para vehículos, dejando espacio para un carril bici y el tranvía urbano.
A través de este plan, se buscaba ampliar las zonas peatonales en el centro de la ciudad, limitando el acceso de coches privados al casco antiguo.
A pesar de su potencial, el PMUS nunca se llevó a cabo durante los sucesivos gobiernos desde su propuesta, lo que ha generado frustración entre los ciudadanos y ha puesto de manifiesto las dificultades para implementar mejoras en la movilidad urbana en Cádiz.
Desde la llegada de los ayuntamientos democráticos en 1979, se ha avanzado en la peatonalización de numerosas calles y plazas, lo que ha mejorado la calidad de vida de los ciudadanos, reducido la contaminación y favorecido el comercio local. Sin embargo, la actual ZBE, impulsada por el gobierno del Partido Popular, se considera menos ambiciosa que el original.
La falta de ejecución del PMUS y la pérdida de financiación han influido en la implementación de la ZBE, que finalmente se ha ejecutado de manera más limitada.