La implementación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en Cádiz avanza con dificultades debido al escaso interés del gobierno municipal actual por activar su desarrollo.
Es importante recordar que las dos ZBE previstas en la ciudad, que incluyen el casco antiguo menos su circunvalación y una sección del Paseo Marítimo entre el Hotel Playa y Cortadura, debían haber estado operativas desde 2024. Sin embargo, ya nos encontramos en la recta final de 2026.
El Ayuntamiento enfrenta la presión de no poder seguir posponiendo la implementación de estas zonas de bajas emisiones, las cuales limitarán el tráfico vehicular en las áreas afectadas. Si no entran en vigor antes de fin de año, Cádiz perderá los fondos estatales que se destinan anualmente al mantenimiento del transporte público urbano, fundamental para su financiación, y deberá devolver las ayudas comunitarias previamente recibidas para el desarrollo de este plan.
De acuerdo con la normativa estatal y bajo la supervisión de la Unión Europea en su lucha contra el cambio climático, todos los municipios de más de 50,000 habitantes debían haber puesto en marcha las ZBE hace dos años.
Las localidades tenían libertad para elegir las zonas que consideraran necesarias. Algunas optaron por limitar las ZBE a áreas industriales o vías poco transitadas. En Cádiz, el anterior gobierno, liderado por José María González, decidió incluir todo el casco antiguo como ZBE, restringiendo el acceso a todos los vehículos. En contraste, el actual gobierno del PP ha reducido considerablemente esta propuesta de movilidad urbana y ha retrasado su implementación.
Como resultado, los propietarios de vehículos que paguen sus tasas en Cádiz no se verán afectados por el control de acceso.
A pesar de que la ordenanza municipal fue publicada en el Boletín Oficial de la Provincia el 26 de mayo, el Ayuntamiento aún tiene pasos pendientes para su completa implementación.
Según la información proporcionada por el gobierno local, la señalización que informará sobre las vías de acceso y control se instalará a lo largo del próximo mes de agosto, aunque el Ayuntamiento había indicado anteriormente que se haría de manera inmediata. La empresa encargada de la instalación ya cuenta con todos los permisos necesarios y está organizando la logística para comenzar los trabajos.
También está pendiente la integración del callejero urbano y el padrón municipal en el sistema informático necesario para el desarrollo de la ZBE, algo que ocurrirá durante agosto. Además, el Ayuntamiento está gestionando la adhesión al Esquema de Seguridad de la Dirección General de Tráfico, lo que permitirá confeccionar las multas por infracciones a la normativa.
Una vez se completen estos trámites, se empezará a controlar las matrículas y cruzar datos, sin sanciones hasta final de año (con multas de hasta 200 euros en su momento). En el último trimestre se llevará a cabo una campaña informativa para que la ciudadanía conozca los detalles de la esperada ZBE.