Un grupo de aproximadamente diez voluntarios ha estado trabajando desde el pasado viernes en una cocina comunitaria, dedicándose a hacer bocadillos para los bomberos y otros equipos de emergencia que combaten el incendio en el Levante Almeriense. Con una firme determinación, estos voluntarios están sacrificando sus días de playa para ofrecer apoyo en un momento crítico.
Entre ellos se encuentran desde concejales hasta trabajadores del parque de bomberos, quienes han decidido quedarse en el lugar para ayudar en lo que puedan. La cocina está equipada con barras de pan, embutidos donados por una empresa local y frutas que han comprado con su propio dinero. Jaime, uno de los voluntarios, destaca que su intención es mostrar apoyo a los que luchan contra el fuego: «Queremos estar cerca de vosotros. No estáis solos».
Desde que comenzó la emergencia, estos voluntarios han estado trabajando sin descanso. Una de ellas comenta que han estado en la cocina desde las ocho de la tarde del viernes, justo cuando el incendio comenzó a extenderse. A pesar del cansancio, el trabajo no se detiene, y la actividad en la cocina es constante con la llegada de más personal de emergencia y representantes institucionales.
Los bomberos, preparados para actuar en cualquier momento, también reciben apoyo logístico en la cocina, donde se preparan bebidas y se organizan las provisiones. Aunque la situación parece controlada, la incertidumbre persiste, y los equipos están en alerta constante.
Los voluntarios se centran únicamente en su labor, sin querer conocer detalles sobre la magnitud del desastre. María, otra de las voluntarias, afirma: «No preguntamos. Solo hacemos bocadillos». En estos momentos de crisis, su prioridad es ayudar a quienes están en la primera línea de combate contra el fuego.