El sonido de los hidroaviones Canadair interrumpe el silencio cada pocos minutos mientras se dirigen al frente del incendio que mantiene en alerta al Levante almeriense. En el Pabellón Polideportivo Vista Alegre de Garrucha, la actividad es intensa. Voluntarios de Cruz Roja, Protección Civil y el 112 están descargando cajas de agua, comida y refrescos, mientras decenas de vecinos entran al recinto con ventiladores, cargadores de móvil, pañales, productos de higiene y ropa limpia. A la vez, otras personas abandonan el lugar con maletas, rumbo a hoteles o casas ofrecidas por particulares.
La situación no es una evacuación común, ya que el inglés predomina en las conversaciones. Hay jubilados que decidieron establecerse en el Levante almeriense, familias que pasan largas estancias en la provincia y turistas que llegaron recientemente para disfrutar de sus vacaciones. Entre ellos, un grupo de amigas que viajaron a Andalucía para celebrar una despedida de soltera y que han visto cómo su alegría se ha transformado en incertidumbre.
Múltiples municipios como Los Gallardos, Bédar, Turre, Mojácar, Vera o Arboleas albergan una de las comunidades británicas más grandes de la región. El clima, el costo de la vivienda y las conexiones aéreas con el Reino Unido han convertido esta área de Almería en un destino habitual para miles de británicos, muchos de ellos jubilados, lo que ha llevado a que el incendio se convierta en noticia en varios medios británicos.
Entre los evacuados están Jackie y David Simpson, quienes se mudaron de Londres a Los Gallardos hace dos años. Conocen bien la región, ya que han estado viniendo a España durante más de una década. Sentados a la entrada del pabellón, intentan mantener la calma tras una larga noche de espera. Jackie expresa su tristeza por las vidas perdidas en el desastre y comenta que esperaban regresar el día anterior, pero las circunstancias no lo han permitido. A pesar de la situación, destaca la atención recibida durante la evacuación, elogiando a los cuerpos de seguridad y voluntarios por su dedicación y apoyo.
Jackie no planea regresar al Reino Unido de forma permanente. Aunque considera que siempre será su hogar, allí no tiene familia, solo amigos. Prefiere permanecer en Almería, donde se siente segura y tranquila. Historias como la de Jackie son comunes entre los evacuados británicos, muchos de los cuales llevan años integrados en la comunidad y comparten la misma preocupación: saber cuándo podrán regresar a sus casas y verificar el estado de lo que han construido a lo largo de los años.
La familia Alexander representa a otro grupo de afectados, ya que llegaron desde Londres hace apenas una semana. Su viaje comenzó en Murcia, donde fueron a visitar a la abuela de las jóvenes, y ahora se encuentran en una situación inesperada.