La presencia religiosa en Cádiz continúa disminuyendo con el cierre de conventos y la marcha de familias religiosas. En esta ocasión, dos órdenes han anunciado su salida de la ciudad.
Las carmelitas descalzas dejarán su convento en la plaza de Argüelles a mediados de julio, debido a la falta de vocaciones y a una comunidad que actualmente cuenta con solo cinco religiosas. La legislación sobre la vida contemplativa, que requiere un mínimo de seis religiosas para la autonomía jurídica de una comunidad, ha influido en esta decisión. La Madre Inmaculada, superiora de la comunidad, ha expresado que es una decisión dura y dolorosa, tanto para ellas como para la Iglesia y la ciudad.
La misa de acción de gracias por las carmelitas, que han estado en Cádiz durante 120 años, se celebrará el 17 de julio, un día después de la fiesta de la Virgen del Carmen. Tres de las religiosas se trasladarán a un convento cercano en San Fernando, mientras que las otras dos irán a otros destinos en España.
Por otro lado, la comunidad de los padres paúles, que se encargaba de la parroquia de San Vicente de Paúl en la Barriada de la Paz, también cerrará su sede en Cádiz. La falta de vocaciones ha llevado a la reagrupación de sus tres sacerdotes, uno de los cuales ya fue destinado a la Enfermería. Los planes actuales incluyen la cesión del complejo parroquial al Obispado, que deberá nombrar un nuevo párroco para continuar atendiendo la parroquia.
Así, Cádiz perderá dos nuevas congregaciones religiosas este verano, sumándose a la lista de órdenes que han cerrado en los últimos años.