Bahía y Provincia

Aumento del turismo rural en la Sierra de Cádiz

Las fincas agropecuarias también son una opción para el verano. La provincia de Cádiz está viendo un crecimiento en las propuestas turísticas que aprovechan cortijos y casas rurales situadas en entornos naturales, complementando así la oferta de alojamientos en la región.

Este fenómeno, aunque no es nuevo, ha cobrado fuerza, con un número creciente de turistas que eligen pasar sus vacaciones en cortijos tradicionales remodelados y casas de campo equipadas con comodidades, siendo la piscina un elemento fundamental. Además, se ha desarrollado un segmento de lujo dirigido a clientes con mayor capacidad adquisitiva que buscan experiencias diferenciadas.

Sebastián Pavón, uno de los pioneros en reconvertir su finca Santa Catalina, en Villamartín, en alojamiento rural desde 2014, considera que esta transformación es una manera de complementar los ingresos de muchas familias que desean conservar su patrimonio agrícola. Algunas de estas edificaciones, como el complejo turístico Los Agustinos en Arcos, están catalogadas en el inventario de Cortijos Andaluces de la Junta de Andalucía y datan del siglo XIX.

Pavón también resalta que sus alojamientos benefician a otros negocios locales, ya que los visitantes suelen explorar otros pueblos, adquirir productos locales y visitar bares. Además, reinvierte parte de sus ingresos en la explotación agraria, que incluye olivos centenarios y producción de aceite para consumo propio. Su alojamiento, con capacidad para 13 personas, ya tiene reservas completas para todo el verano.

En Zahara de la Sierra, la finca Las Covatillas, ubicada en un entorno privilegiado junto al Parque Natural de la Sierra de Grazalema, ofrece instalaciones vacacionales muy solicitadas por turistas extranjeros en busca de alternativas ecológicas. Su propietario menciona que sus huéspedes provienen de diversos países, como Inglaterra y Holanda, y pueden participar en catas de su propio aceite.

Pedro Sánchez, al mando de la finca El Tesorillo II en Arcos, destaca su oferta hotelera de tres estrellas y su enfoque en la celebración de eventos y actividades agrícolas. Aunque el complejo abrió en 2020 tras cinco años de remodelación, el verdadero despegue llegó en 2021. Las reservas para este verano están completas, y también organiza bodas los sábados. En invierno, las reservas suelen oscilar entre un 60 y 70 por ciento, convirtiendo sus instalaciones de alta calidad en un activo económico importante.

Los gestores de Arcos La Viña y Finca Encanto, también en Arcos, subrayan que los clientes que optan por estas casas buscan tranquilidad y privacidad en instalaciones de alta calidad. El perfil de estos turistas, en muchos casos, son familias enteras o grupos que prefieren una alternativa al turismo de sol y playa, disfrutando de entornos rodeados de olivos y árboles frutales.

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