La Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros se encuentra en un momento crucial de su historia reciente, ya que ha comenzado un proceso de restauración patrimonial sin precedentes que involucra a diversas administraciones públicas, la Diócesis de Asidonia-Jerez, expertos, restauradores, voluntarios y donantes privados.
Este ambicioso proyecto tiene como objetivo principal la recuperación integral del edificio y del patrimonio histórico, artístico y documental que ha estado bajo su custodia durante más de cinco siglos, asegurando su conservación para las futuras generaciones.
Las intervenciones se están llevando a cabo en tres áreas principales: la restauración arquitectónica del templo, que cuenta con el apoyo financiero de la Diputación Provincial de Cádiz; la recuperación del patrimonio documental y pictórico, liderada por la Comisión Científica de Bienes Muebles de la Prioral; y la restauración del antiguo retablo de plata de la Capilla Sacramental, gracias al mecenazgo privado.
Con una inversión que supera los 438.000 euros, esta actuación representa la intervención arquitectónica más significativa realizada en la Basílica en las últimas décadas. Los trabajos incluyen la restauración de las fachadas exteriores de las capillas adyacentes a la Plaza de España y diversas acciones en las cubiertas para mejorar la conservación estructural del templo.
Uno de los proyectos más destacados en este proceso es la recuperación de 56 libros de coro, una colección excepcional de cantorales utilizados durante siglos en la liturgia, la mayoría de los cuales datan de los siglos XVII y XVIII. Este proyecto está coordinado por la archivera Ana Becerra Fabra, junto a Eva Moreno Martos, directora del Conservatorio Profesional de Música Rafael Taboada.
Además, la Comisión Científica de Bienes Muebles incluye al sacerdote Jorge Vela Martín, así como a los historiadores Iván García de Quirós y Francisco González Luque, y a la asesora científica Elena Vázquez Jiménez.
Las primeras investigaciones han permitido localizar varios libros provenientes del antiguo Convento de San Agustín, incluyendo uno con una miniatura iluminada de un corazón atravesado por una flecha. También se descubrió un doble fondo en el armario donde se almacenaban los cantorales, el cual había funcionado como cámara de aire para proteger los pergaminos de la humedad durante siglos.
Actualmente, los trabajos se enfocan en la limpieza, documentación y catalogación de los 56 volúmenes, un paso esencial antes de su restauración integral.
Asimismo, se avanza en la recuperación de uno de los conjuntos pictóricos más significativos de la Prioral: los cinco grandes lienzos del ábside. La intervención está liderada por el restaurador Fernando de Tovar Pantín, junto a Iván Boronat Doval y Francesco Policastro Luzzolino.
Estas obras, encargadas en 1853, están dominadas por un gran Crucificado del pintor sevillano José María Rodríguez de Losada, quien dejó una inscripción indicando que completó el cuadro en solo nueve horas.