El cantautor malagueño Pablo López regresa esta noche a Concert Music, un lugar que se ha convertido en su segunda casa, en el marco de una intensa gira que ya supera los ocho meses recorriendo España. López está a las puertas de publicar un nuevo trabajo de estudio con el que espera seguir emocionando a sus seguidores.
La gira ‘El niño del espacio’ comenzó en enero y se encuentra en su fase final. Al hablar de estos meses en la carretera, el artista comenta: «Hablar de enero suena casi como si fuera el siglo XVI (risas). La sensación es que han pasado muchos años y miles de kilómetros, pero aún siento que no hemos terminado de arrancar. Desde el primer día en Huelva, cada concierto supone la misma extraña e intensa emoción de siempre al subirme al escenario. A pesar de los años que llevo tocando, salir a cantar me sigue pareciendo una auténtica locura, me siento como un niño».
Cuando se le pregunta si el Pablo niño, que comenzó en la música, sigue intacto tras más de una década de carrera, responde: «Totalmente. Hoy me siento más niño que nunca. Cada vez entiendo menos las cosas accesorias de la industria y valoro más lo verdadero, como dar un concierto. En el fondo, sigo siendo aquel músico de Fuengirola que tocaba con su abuelo en la barra del bar, asombrado por todo lo que me está pasando».
Actuar en su tierra, Fuengirola, le genera una responsabilidad enorme. «Cuando vuelves a tu tierra no te sientes el amo del mundo; al contrario, te humaniza y te ubica. Ves entre el público a la gente que te ha visto crecer, amigos y familiares. Esas miradas le dan un contexto distinto a las canciones. Tu tierra es la mejor medicina y refugio, pero también donde quieres dar lo mejor de ti mismo», explica.
El artista admite que tocar cerca de casa le impone un respeto diferente. «Es como si a Dorothy, en su viaje por el Mundo de Oz, la pusieran de vuelta en Kansas. Tocar en casa tiene un punto de vértigo porque entre el público ves a tu tía o a tu amigo de toda la vida. No quieres fallarles a los tuyos. Me dolió enormemente tener que suspender en Fuengirola este verano, porque actuar ante tu gente es siempre emocionante y exigente».
En cuanto a su próximo disco, ‘El Cuatro’, previsto para septiembre, Pablo señala que se ha discutido mucho sobre mantener la fecha de lanzamiento. «El Cuatro es un proyecto que me apasiona y las canciones han madurado durante este tiempo mientras viajaba. De momento, mantenemos la fecha. Lo importante es que las canciones ya están ahí y son las que nos hacen recorrer kilómetros».
Sobre cómo convive con el éxito, menciona: «Intento mantener la misma perspectiva de siempre. Recuerdo mis inicios tocando en salas ante apenas 20 personas. La responsabilidad es la misma si vendes todo el aforo o quedan 200 entradas. Un sold out es un regalo increíble, pero lo esencial sigue siendo la entrega en el escenario».